lunes, 7 de noviembre de 2011

Cambiemos de ojos.

No siempre lo que pensamos que es correcto en realidad lo es, ni tampoco lo que pensamos que es malo... Todo depende de los ojos desde donde se mire... o de lo que ese acto produce en ti. De vez en cuando debemos ser egoístas, pensar en lo que nos hará felices a nosotros, olvidando lo que eso puede producir en los demás  porque no podemos ignorar el hecho de que la felicidad es aquello a lo que todos aspiramos, y que sin ella solo somos trozos de carne con caras tristes... Con esto no pretendo decir que no nos preocupemos por los demás, que ayudemos a la gente que lo necesita si está en nuestras manos, que intentemos hacer felices a otros si podemos. Pero sin olvidarnos de lo que nosotros mismos deseamos... no podemos pasarnos la vida encerrados dentro de algo que realmente no deseábamos, hay que ser valientes y salir a "pelear".
Esto que he dicho, obviamente, no es aplicable a aquellos que tan solo existen para y por si mismos, gente asquerosamente egocéntrica, narcisista y egoísta que no sabe ver más halla de lo que su propio ego le muestra, osea, la punta de su nariz (como mucho).
Creo que concluiré diciendo lo que ya en su día pensó Aristóteles: "La virtud está en el medio..."

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