Esa sensación que nos invade cuando deseamos algo que no podemos con tanta fuerza que duele. Ese vacío que sentimos cuando alguien que queremos se aleja de nosotros y no podemos evitarlo, aunque nosotros mismos seamos los culpables de que eso pase. El querer desaparecer del mundo cuando algo no sale como nos apetecería que saliera y enfadarnos hasta con nuestra sombra. Desesperarnos por que pase el tiempo y tan solo hacer que valla más despacio. Crearnos castillos en el aire, demasiado grandes, aun sabiendo que no lo conseguiremos y que cuando nos demos realmente cuenta solo sentiremos fracaso. No luchar lo suficiente por lo que se quiere. Darnos por vencidos excesivamente pronto. No confiar en uno mismo y no tener razones para ello. Somos seres caprichosos, desesperados, nos ahogamos en un baso de agua… pero también somos seres únicos, fuertes, con el arma más fuerte que hay, la mente, pero también con sentimientos que mueven montañas. Concluyo que hay que desesperarse menos y confiar más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario